La
belleza del Resentimiento
Jean Genet
* novelista, dramaturgo y poeta francés (1910-1986).
San
Genet, Comediante
y Martir >>> del
libro de Jean-Paul Sartre
(...) Subyace en todo el edificio un resentimiento de base que sostiene
su acto creador. Genet es un ser resentido: huérfano, pobre
de joven, homosexual rechazado, etc. Su actitud hacia el mundo no
puede ser sino defensiva -contra el odio recibido, él devuelve
odio poético. Su resentimiento, a diferencia de la mayoría
de los discursos literarios y artísticos que se vuelcan hacia
una idea reformista, se expresa en clave narcisista, que no se frena
ni canaliza con la solidaridad humana. Genet, en tanto aislado, se
mueve SIN moral y CONTRA los hombres: el resentimiento no debe resolverse,
debe mantenerse intacto en tanto es la fuente de erotización
de la que emana su belleza y la poesia (...)
(...) Esta zambullida de Genet en el universo de la marginalidad convierten
al mundo en una especie de objeto de perversión. Es decir,
Jean erotiza el cosmos que lo rodea en busca del placer que la sordidez
le provoca, sucumbiendo a los submundos. Esto, según Freud,
impregna de una enorme sensación de libertad a nuestros sentidos
(como todo vicio). Es así que mientras Proust muestra una actividad
dirigida AL MUNDO, a la razón (al análisis); la actividad
genetiana está enfilada y gira en torno AL PLACER y al descubrimiento
de la belleza desde su lado inverso: el "mal" (...)
Los
atributos de un hombre, o lo que nos permite en última instancia
describirlo, no se predican de él como de los objetos que lo
rodean: me refiero a que no puede decirse de un hombre que es inteligente
de la misma manera que puede decirse de una mesa que es redonda o
de una planta que tiene flores. Solamente podrá decirse lo
que el hombre es, o parece ser, en la medida en que tomamos su situación
concreta en-el mundo. El hombre es lo que se hace, lo que decide hacer
él mismo de su existencia. Un hombre es inteligente si sus
circunstancias le han prohibido todo conformismo mental. Solamente
en este sentido podremos describir a Genet.
Si tomarnos en cuenta,
con la tradición hegeliana, que el Ser es Reconciliación,
que es el estar del ser en sí mismo, "en casa",
en armonía con la naturaleza, Genet nunca es, porque se nihiliza
constantemente. Nunca une los opuestos en síntesis; existe
en permanente contradicción. Nunca se da la Síntesis
final porque sería Plenitud. No podría ser negada.
Y la estructura del hombre es precisamente lo relativo, lo no pleno,
lo no-absoluto. El hombre nunca es algo absoluto, su ser consiste
en su hacer. Genet quiere negarse como ser-en el-mundo pero no puede
porque, a pesar suyo, está actuando. El contrario del bien
no es el mal, ni el contrario de la honestidad es el robo, ni el
contrario del amor es el odio. Todos estos pares de opuestos tienen
un revés común que es el no-ser. Por eso nunca podremos
ver a Genet como lo que él quiere: como la negación
del mundo; porque a pesar de negarnos existimos.
Remontémonos al
principio: Genet nace en París el 19 de diciembre de 1910
de padre desconocido. Su madre lo abandona en un orfanatorio siete
meses después y nunca vuelve a saber de ella. Lo adoptan
y pasa su infancia en una escuela en donde se le educa para ser
santo. Pero, un día, en un juego casi de niños, lo
sorprenden robando. El solo hecho de llamarlo " ladrón"
ya implica una muerte para él, una muerte de la honestidad
como estructura de su ser. Sufre entonces varias metamorfosis que
en última instancia harán de él, el hombre
concreto, Jean Genet, que actúa en situaciones específicas.
La primera conversión
de Genet es hacia el mal: decide ser el ladrón que la sociedad
quiso; decide asumir la descripción que la sociedad ha hecho
de él y responsabilizarse de ello. Roba y hace el mal para
que los demás lo consideren malo, ladrón, criminal.
De hecho, pasa una gran parte de su vida en la cárcel, adonde
es llevado innumerables veces por toda clase de delitos.
Genet quiere ser santo
para Ser, en todo el sentido del término. Busca una estructura
que le permita fundamentar su ser, que le permita ser plenamente.
Al ser descubierto en el robo, se da cuenta de que no puede ser
santo en un sentido absoluto; entonces tratará de ser criminal
en un sentido absoluto. Lo que Genet quiere es tener una naturaleza.
Es ver cuál es su ser más que actuar. No es que quiera
hacer el mal, sino que quiere ser malo. Busca fundamentar su vida
en una ontología; quiere encontrar la solidez que le dé
la estructura de su ser. Pero esto es imposible, puesto que la misma
existencia, su simple estar- en-el mundo, es ya la estructura de
su ser y del ser de toda la realidad humana. Para poder ser malo,
es necesario haber antes tomado la decisión de hacer el mal,
de asumir la elección original que la sociedad le impuso.
Por ello, Genet hace: para ser. Él quiere ser santo y se
fuerza a llevar a cabo algo impuesto desde fuera por la sociedad:
ser ladrón. Elige vivir esta dualidad: el robo y la santidad.
Genet es el producto que se vuelve contra la sociedad que le impuso
el mal. De ahí el título del libro de Sartre: San
Genet: comediante y mártir.
Desde los quince años,
Genet lleva una vida de delitos hacia la sociedad. Huye del reformatorio
donde se le ha encerrado; roba; va a prisión; huye de nuevo;
se enlista en el ejército y lo abandona: se le acusa de desertor;
en España vive de la mendicidad y la prostitución;
recorre casi toda Europa franqueando fronteras prohibidas. Pero
Genet tiene una razón para hacerlo: Se trata de hacer el
mal para-los otros, no para sí mismo. Por ejemplo, cuando
atraviesa Alemania en 1934, siente que está viviendo entre
ladrones y gente que se dedica a la maldad: Entonces no robará,
pues robar ahí ya no significa para él hacer el mal.
Para robar, necesita Genet estar en un país donde se obedezcan
ciegamente las leyes morales: solamente así podrá
causar escándalo. Genet actúa, entonces, siempre en
función de y para los otros.
... " la realidad
se adquiere exclusivamente por repetición o participación;
todo lo que no tiene un modelo ejemplar está 'privado de
sentido', es decir, carente de realidad ( ... ) el hombre de culturas
tradicionales sólo se reconoce como real en la medida en
que cesa de ser él mismo ( ... ) y se contenta con imitar
y repetir los gestos de otro. En otros términos, no se reconoce
como real, es decir, como 'verdaderamente él mismo', más
que en la medida en que cesa precisamente de serlo."
Ya no es él mismo:
actúa con gestos, gestos que le permiten ser lo que la sociedad
ha hecho de él: un ladrón, un criminal. Pero corno
él, interiormente, no es ni ladrón ni criminal (puesto
que estos actos suyos son pura apariencia), será santo: hará
el mal precisamente porque es un sacrificio hacerlo.
Hay una irrealidad en
la elección de Genet: él cree que roba para hacerse
ladrón, pero en realidad está robando. Ésa
es su acción en el mundo y roba porque no tiene otros medios
para subsistir, porque se le han negado otras posibilidades. Juega
a robar, o a escribir, pero como en realidad roba y escribe, se
engaña a sí mismo creyendo que es puro gesto y engaña
al otro porque se muestra como él no es, como un Genet ficticio.
Hace la comedia a pesar suyo. Cree haber elegido hacer el mal, rechazar
el mundo, pero este rechazo es tan aparente como el mismo Genet:
es sólo una comedia, un gesto.
Por ello Genet es comediante
y mártir al mismo tiempo. Es mártir de su propia comedia.
Y esta comedia es comedia y no lo es: lo es porque manifiesta el
gesto de apariencia de Genet, pero no lo es porque, de hecho, es
en-el-mundo y cumple su función de acción.
Otro punto: a pesar de
haber tomado como elección original lo que la sociedad le
había impuesto, Genet ejemplifica la libertad. Nos muestra
nuestras posibilidades latentes: si somos honestos, de ser ladrones;
si somos heterosexuales, de ser homosexuales; si somos fieles, de
ser traidores; o viceversa. Nos muestra que necesariamente elegimos
y asumimos la responsabilidad de la elección, de lo que somos,
de lo que hemos decidido hacer. Lo que nos muestra Genet, en última
instancia, es que siempre tenemos la posibilidad de ser lo contrario
de lo que somos. Genet sabe que es un ser-para-los otros y asume
la responsabilidad de serlo. Al ser ladrón, asume la responsabilidad
de tener dinero que es dinero del otro. Al ser escritor, asume la
responsabilidad de tener palabras que son palabras de los otros
y palabras-para-los- otros. Se considera responsable de sus poemas.
¿Por qué? Simplemente porque su elección original
ha sido ésa: tomar los "útiles" de los otros
para tener un arma con qué atacarlos. Se considera responsable
de haber decidido hacer el mal y transformar así la sociedad
en la que vive: la sociedad que lo mete en prisión o que
lo lee, que actúa sobre Genet de la misma manera en que Genet
actúa sobre ella.
La vida se le presenta
como una insuficiencia, tanto en el campo del ser como en el campo
del tener. Cuando vive en la escuela, todo es compartido para di.
El único símbolo que adquiere de la propiedad es mediante
el robo. A partir de este sentimiento de insuficiencia, su falta
de ser es lo que le llevará a ser santo y su falta de tener
le llevará a ser ladrón. Pero se da cuenta que no
puede hacer el mal en un sentido absoluto (el ser del hombre es
ser relativo); entonces hace el mal como sacrificio. Hace el mal
a pesar suyo. Va hacia el robo como hacia una liberación
de su ser. Esto lo lleva a su segunda conversión: a ser esteta;
pero esteta solamente en el sentido en que le permite hacer el mal
mediante la belleza creada, mediante la literatura: usa las palabras
para hacer el mal; las considera armas de asesinato.
De lo anterior se deriva
la razón por la cual Genet elige el mal como el único
camino posible en su vida. El Mal es su ser-otro, porque es no reconocerse
(como para Hegel). Genet, en realidad, no es malo. Al querer hacer
el mal, actúa en contra de sí mismo. Actúa
siendo otro. No se reconoce como sí mismo. Es otro que él
mismo. El Mal, por eso, es ser otro que el Ser. Sería, por
una parte, el ser del No-Ser, o sea, es lo que caracterizaría
la falsedad, la apariencia; y, por otra parte, sería el no-ser
del Ser: la negación de lo absoluto, de lo pleno, de lo definible.
El Mal es la negatividad absoluta, es la falsedad. Genet se sabe
falso. Si hiciera reales sus apariencias, éstas no adquirirían
ser, sino que Genet perdería el suyo, caería en lo
puramente imaginario para sí mismo. Pero, aunque su ser malo
sea aparente, de hecho actúa haciendo el mal; roba y comete
delitos que lo llevan a prisión. Es percibido como criminal
y, en tanto que es percibido, tiene un ser, un ser que se revela
a través de sus acciones. Serán falsedades para el
carácter de Genet pero son realidades en tanto que tienen
una presencia para el mundo. Su presencia en el mundo es verdadera;
sus gestos son apariencia. Es la constante contradicción
en Genet; lo verdadero y lo falso se mezclan en todo momento, porque
lo supuestamente falso tiene una verdad, que es la presencia en
el mundo.
La acción de Genet
es el mal; es la destrucción en tanto que, al construir,
nos exteriorizamos ante los seres y al destruir reabsorbemos el
universo dentro de nosotros mismos. Es con este sentido de destrucción
que Genet hace el mal. Construir es llevar a cabo una acción
en el mundo. Es exteriorizarnos. Es crear un objeto, parte nuestra,
que forme parte también del resto del mundo. Es hacer palpable
nuestra acción. En cambio, destruir es lo contrario: es interiorizarnos.
Es absorber al mundo dentro de nosotros mismos. Es tener un mundo
puramente interno, Es también acción pero sin crear
cosa alguna en la objetividad, sino creando en un nivel interior,
en el nivel de la conciencia. Son los dos momentos de Genet: el
de la acción objetiva -con la que hace la maldad - y el del
tiempo interior, el de la santidad - que es reflexión sobre
la acción, que es interpretación interior.
De todos los caminos
que pueden significar el Mal, Genet elige primordialmente tres de
ellos que representan su verdadera acción: el sacrificio
religioso, la estética y la literatura.
EL
SACRIFICIO RELIGIOSO
Querer ser santo es querer lo absoluto, es querer el Ser, es querer
lo pleno.
Es querer
pertenecer a un mundo que nos es extraño e imposible,
Querer
ser pleno, cuando la estructura de nuestro ser es precisamente el
no serlo es querer lo imposible. Es querer ser absoluto y relativo
a la vez, plenitud y carencia, ser y nada. Querer ser santo es querer
lo imposible. Lo imposible para Genet es el Bien.
Genet
quiere ser santo porque quiere el Bien, que es imposible dentro
de su situación humana. El Bien es lo absoluto, pero se le
encontró robando. No puede ser absolutamente bueno. Entonces
hará el mal. Pero tampoco puede ser absolutamente malo. Como
su acción es la maldad, se convierte en mártir de
sí mismo, en santo.
Es santo
porque se re-crea dándose a sí mismo sus leyes; será
el mártir del mal, el mártir del robo y del crimen
porque transfiere su vida a una pura interiorización.
Es mártir
porque, a pesar de haber querido el Bien (por ello quiere ser santo),
hace el Mal, lo que interiormente para él significa un sacrificio.
En esto consiste su acción porque:
"para
Genet, el fin del hombre no es el hombre ( ...) es destruir en sí
el tiempo, la historia y lo humano para que nazca en el instante
el reino de lo eterno y de lo divino ( ... ) Genet sacrifica al
mundo y a sí mismo para tener acceso al universo de lo sagrado".
Su fin
no es la acción en-el-mundo, sino los valores que él
le da a esa acción ya interiorizada. Sacrifica su acción
en el mundo por la interiorización que implica ser mártir
de sus propias acciones. Sacrifica todo para participar de "otro"
mundo, de su mundo interior. Ser santo es pertenecer al mundo del
En-sí. En palabras de Kant, es no estar en el mundo del fenómeno
sino del noúmeno. Es estar más allá de la conciencia
concreta, en lo transfenoménico, más allá de
lo que se nos da a los sentidos. Es participar de un ser absoluto
al que no podemos llegar mediante el conocimiento. Es participar
de un ser inaccesible. Es lo que le sucede a Genet: En realidad,
lo que él prueba, a pesar suyo, es que los valores religiosos
están más allá y a veces en contra de la ética
humana. Su acción es precisamente asumir la ética
humana yendo en su contra: por ello quiere ser condenado y por ello
también su acción es sacrificio. Al darse cuenta que
el Mal absoluto es imposible, ya no hace el mal para ser malo sino
para ser santo, para sacrificarse asumiendo una ética en
la que no cree. Se sacrifica haciendo el mal sin ser malo. Por ello
es mártir. Y por ello el sacrificio religioso para Genet
se da también en la acción del mal.
LA
ESTÉTICA
La
belleza destruye al Ser-en-sí porque el arte es la creación
de una "realidad" distinta de la realidad natural. Esta
realidad natural, para Genet y para toda la tradición filosófica
que él asume, se identifica con el Ser, con la Plenitud. En
este sentido, todo arte es imitación, es querer ser pleno y
no serlo. Ya desde la Edad Media, el arte es visto como secundario
porque rompe con el Ser, con la Realidad, con la Naturaleza.
Por
eso la belleza es apariencia. Va contra el Ser. Es el Mal, porque
tanto el Mal como la Belleza son anti-physis.
Genet
es, entonces, esteta para llevar el Mal a la práctica. Si
la belleza destruye al Ser, entonces el malo se hace esteta.
Pero
esta lucha constante de Genet contra el mundo no se da como en los
demás estetas que rechazan la moral común y proclaman
sus propias leyes: Genet utiliza la belleza como un arma dentro
del sistema ético humano: lucha en el mundo con los mismos
valores del mundo. Quiere que se le condene. Acepta los valores
y hace lo contrario de lo que ellos dictan. Por eso, también
en este caso, es sacrificio.
LA
LITERATURA
Genet
parte del hecho de que la lengua es del Otro, tiene los valores que
los otros te dan. Es lo que permite a Genet tener culpa frente a los
otros, hacer el mal dentro de su propio campo de valores. Los pensamientos
de Genet están en constante contradicción y se rechazan.
Pero como las palabras sí pueden unirse, es mediante la lengua
escrita que Genet lleva a cabo su verdadera acción. Es poder
infinito de creación. Genet crea para permanecer en el vacío,
usa la literatura para aislarse aún más de los hombres.
No habla para que lo escuchen ni escribe para que lo lean. Utiliza
las palabras para permanecer en la carencia, para seguir siendo un
"muerto social", como dice Sartre.
Pero
como en realidad se le lee, el lenguaje de Genet cumple su función
de hacer el mal y a un nivel aún más profundo que
sus robos y sus fraudes. Si bien un ladrón es un ser creado
por la sociedad en la que se desenvuelve, pasa inadvertido como
hombre concreto para convertirse en el "ladrón"
o en el "criminal", producto de dicha sociedad. Pero un
escritor del Mal ya no es un escritor cualquiera, producto de la
sociedad. Es específicamente Jean Genet. El criminal acaba
con algo o con alguien: mediante la literatura se crea, no se destruye.
Al escribirse el crimen, se crea. Construye un objeto que llena
las conciencias de criminalidad, que hace surgir el crimen en medio
de la sociedad.
Lo
peor no es hacer el mal sino manifestarlo, proclamarlo. La mayor
parte de las obras de Genet tienen como tema principal el crimen.
Como fiel reflejo de su ser, Genet quiere que estas obras no se
publiquen, que sean leídas como algo negativo o, aún
mejor, que no se lean.
Como
criminal, sólo algunos policías conocen su existencia.
Como escritor, su campo es mucho más amplio. Es leído,
a pesar suyo, por un público más o menos numeroso:
hace el mal infectando el mundo a mayor escala. Se convierte en
objeto de horror. Obliga a los otros a verlo como él quiere
ser visto. Ya no comete el crimen sino que da su significado y su
interpretación. Es éste el verdadero mal que causa
a la sociedad: porque para Genet la sociedad no es mala; es él
el causante del mal. Definirá el mal por lo que él
es, mostrándole así a dicha sociedad el producto que
ha creado.
Por
ejemplo, en Notre-Dame des Fleurs (1942-43), se muestra exactamente
como él es, sin compasión ni piedad. Sus personajes
se ven obligados a amar lo que odian y por ello son mártires,
por ello son santos. Son solitarios, medio locos, casi esquizofrénicos.
Sus
obras van desarrollándose junto con Genet: en Miracle de
la Rose (1943, publicada en 1946), ya no es una pesadilla lo que
narra, sino un despertar: es la liberación de Genet. De hecho,
es la última vez que pone a sus personajes en prisión.
Ahora lo que hace es describir la sociedad mediante un hombre astuto,
nervioso. En otras palabras, podríamos decir que describe
a un hombre más humano, que se pasea en su celda. Es la historia
de una cierta sociedad.
Pero
la obra que verdaderamente representa un cambio en la creación
literaria de Genet es Pompes Funébres (1944-45, publicada
en 1947). Ésta es ya una obra de completa interiorización.
Da a los objetos significados específicos que les permiten
ser "útiles" para Genet. Todo acto es un rito,
una ceremonia hacia lo negativo. Como las cosas han perdido verdadero
significado para Genet, como tanto él como los objetos que
maneja son para los otros, entonces no tiene importancia en qué
se conviertan: así vemos una caja de cerillos convertirse
en ataúd, un ataúd que contiene el cuerpo de su amante,
del rencor hacia la muerte donde no existe el ser. Todo es pasado,
es no ser. Es una recreación de Genet: interiorización
pura,
Su
obra posterior, Journal du Voleur (1946, publicada clandestinamente
en 1948), ya no es una meditación sobre su vida, sino sobre
sus obras mismas: es una herencia literaria que nos muestra los
recuerdos que son sus obras: son primero manifestaciones del Mal;
después, de la imposibilidad del Mal; de la Santidad; de
la Comedia; del Sacrificio, y así sucesivamente.
Tal
vez la obra que mejor refleja la personalidad de Genet es Les Bonnes
(1946-1947). Es la muestra del continuo movimiento de Genet de ser
y apariencia, de imaginación y realidad. Al escribirla, lo
que Genet hace es mostrar lo artificial, poner la mentira en escena.
Les Bonnes, las sirvientas, son los otros. Pertenecen al mundo de
sus patrones. Son el no-ser, el mal. Quieren integrarse al orden
social que repudian: contradicción de la vida diaria. Son
como la sociedad las ha creado: falsas, producto de lo artificial;
tienen siempre la conciencia de ser otras que ellas mismas. Incluso
Genet hace que quienes actúen el papel de sirvientas sean
hombres, para que se vea aún más falsa la situación;
hombres vestidos de mujer, por supuesto. Y además trata de
que no sean actores profesionales: así, son actores que no
son actores, sirvientas que no son sirvientas, mujeres que no son
mujeres: Todo es mentira.
LA
POESIA
La poesía en Genet no es una de las formas de literatura; es
una manera que él tiene de vivir. Es estrictamente personal;
no se destina a un público. El tema de sus obras es siempre
aquello que afecta su sensibilidad. Son puramente experiencias mentales.
Si
definiéramos la poesía como comunicación, Genet
no sería poeta, porque incapacita sus obras para tal efecto.
Genet no nos da nada en sus poesías. Se leen sin recibir
algo positivo: desgarra los valores, el honor, la virtud, el bien,
para no ofrecer más que vacío. Sus obras tratan de
la apariencia porque escribe sus sueños. En ningún
sitio hay lugar para el Ser: es solamente crimen, solamente destrucción.
Es el Mal sin pretexto, sin excusa, sin justificación. Elimina
su ser y se presenta como gesto.
Pero
su poesía tiene, de hecho, un fin: mediante la palabra, golpear
la conciencia de los otros, de la sociedad entera. Aunque trate
de evitar su publicación, crea algo concreto. No escribe
para ser leído, pero lo es. Sin quererlo, Genet transforma
al otro que lee sus obras, deja de estar en sí mismo y se
convierte en leyenda, en poesía para los-otros. Hace a un
lado su circunstancia y ejerce su libertad. "La idea que nunca
he dejado de desarrollar es que, a fin de cuentas, cada quien es
siempre responsable de lo que se ha hecho de él - aun si
no puede hacer nada más que asumir esta responsabilidad.
Yo creo que un hombre siempre puede hacer algo de lo que se ha hecho
de él. Es la definición que daría yo hoy de
la libertad: ese pequeño movimiento que hace de un ser social
totalmente condicionado, una persona que no restituye la totalidad
de lo que ha recibido, de su condicionamiento; que hace de Genet
un poeta, por ejemplo, mientras que estuvo rigurosamente condicionado
para ser un ladrón ( ... ) Porque a Genet se le hizo ladrón;
él dijo 'soy un ladrón' y ese pequeño movimiento
fue el principio de un proceso mediante el cual llegó a ser
poeta y, después, finalmente, un ser que ya no está
verdaderamente al margen de la sociedad, alguien que ya no sabe
dónde está y que se calla. En un caso como el suyo,
la libertad no puede ser dichosa. No es un triunfo. Para Genet,
simplemente abrió ciertos caminos que no le habían
sido ofrecidos desde el comienzo."
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